Se estimó la ingesta de antioxidantes a través de la dieta y por la ingesta de vitaminas en 293 adultos sanos (edad media de 58 años) sin dolor ni lesión de rodilla. Al cabo de aproximadamente 10 años, se valoró el volumen de cartílago, área de hueso, defectos del cartílago y lesiones de la médula ósea mediante IRM.
En los análisis multivariables, una mayor ingesta de vitamina C se asoció con un riesgo reducido de lesiones en médula ósea (odds ratio = 0,50, 95% intervalo de confianza (CI) = 0,29-0,87, P = 0,01) y con una disminución en el área ósea de la meseta tibial (beta =-35,5, 95% CI =-68a8 a -2,3, P = 0,04). Se observó una asociación inversa entre la ingesta de fruta y el área de hueso de la meseta tibial (beta = -27,8, 95% CI = -54,9 a -0.7, P = 0,04) y entre la ingesta de fruta y el riesgo de lesiones en la médula ósea (odds ratio = 0,72, 95% CI = 0,52-0,99, P = 0,05). La ingesta de luteína y zeaxantina se asoció con un menor riesgo de defectos del cartílago (odds ratio = 0,71, 95% CI = 0,51-0,99, P= 0,04), y la toma de vitamina E tendió a asociarse positivamente con el área de hueso de la meseta tibial (beta = 33,7, 95% CI = -3,1 a 70,4, P = 0,07) solamente tras el ajuste para la ingesta de vitamina C. La toma de beta-criptoxantina se asoció inversamente con el área osea de la meseta tibial tras el ajuste para la ingesta de vitamina E (beta = -33,2, 95% CI = -63,1 a -3,4, P = 0,03).
Este estudio sugiere un efecto beneficioso del consumo de fruta y vitamina C por su asociación con una reducción del tamaño óseo y del número de lesiones en la médula ósea, ambos procesos implicados en la patogénesis de la artrosis de rodilla. Aunque estos hallazgos deben ser confirmados mediante estudios longitudinales, alertan del potencial de la dieta para modificar el riesgo de artrosis.