En 2004, Edurne consiguió coronar la cumbre del K2 y seguir con vida, rompiendo la maldición que parecía pesar sobre sus antecesoras, pues todas las mujeres que anteriormente subieron al K2, murieron en la bajada o en otros ocho miles.
En esta entrevista en exclusiva a Bioiberica, nos cuenta como supera día a día las dificultades que le plantea este apasionante deporte.